La Rotonda, una historia de pasión por la pizza

Hablar de la pizza con la familia Caicedo, es hablar de pasión por algo muy preciado.

Santiago Caicedo, comienza hablándome de la pizza en New York, donde en lugares de renombre, y dependiendo de sus ingredientes, como aceite de trufas o el caviar, estas pueden adquirir altos valores, acercándose a los cien dólares sin ningún problema.

Cuenta como quedó impresionado por el exquisito sabor de la pizza de esa ciudad, de la reverencia y orgullo que allá se genera por esta comida.

En una mañana un poco nublada, que anunciaba la lluvia, nos cuenta que siempre quiso traer esos sabores a la ciudad, sin tener que elevarla a precios como los de la gran manzana.

Y en ese recorrido de sabores y de lugares, regidos por la pizza. Su relato nos lleva al otro lado del mundo, donde el espectro de la pizza es distinto, donde, en Italia, es hecha con una mayor simpleza de ingredientes y compuesta de una masa mucho más blanda.

Por muchos fines de semana, con amigos y familia ensayaron cientos de masas hasta llegar con la que ellos querían.

Tomada de los dos espectros de ese mundo tan amplio que es la pizza, buscaron una que no llegara a deshacerse como la italiana, sino que tuviera lo mejor de ambos mundos con una masa más parecida a la de New York con el concepto de la simpleza de ingredientes que realzan los sabores como la italiana. Una masa que se acomodara a su ideal de pizza sofisticada, pero para nada pesada al paladar.

Estas búsquedas, generalmente son un proceso donde uno no encuentra lo que busca, sino que eso que tanto uno busca, pareciera encontrarlo a uno como recompensa al esfuerzo y la perseverancia. De esta manera la masa que tanto querían llegó a la familia y de esta manera podría decirse nació La Rotonda.

Al comienzo ubicada en Oviedo en la plazoleta de comidas y luego en el Tesoro, La Rotonda encontró que debía tener su propio espacio para complacer a sus comensales más fieles. Y es por eso por lo que se ubicó en Calle 7D # 43 C 11, El Poblado un lugar de fácil acceso, pero alejado de los ruidos del trafico y el bullicio.

La historia de su nombre, La Rotonda viene de otra de las pasiones de la familia Caicedo, quienes decidieron darle el nombre al restaurante en homenaje al arquitecto Andrea Palladio, arquitecto italiano del 1500, creador de palacios como el Palacio Chierati y de Villa Capra, conocida también como La Rotonda.

La Rotonda tiene una magia particular y sutil de la que solo eres consciente después que pasas un rato allí, es un lugar tranquilo y ameno donde la comida es deliciosa y la conversación se alarga. En definitiva un lugar para frecuentar y explorar todos sus platos con una buena compañía.

La Rotonda, una historia de pasión por la pizza
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